29.11.10

Ella ganaba bien, como telefonista. Yo laburaba mal y ganaba peor. Yo tenia el primer papel, ella era la protagonista de la historia mas triste de todas las de amor. La fiché desde lejor, moviendo su cintura y al ritmo de su cuerpo mi mirada bailó. Se rompian los espejos reflejando su hermosura. Se rompian los esquemas de mi pobre corazón. Dichoso si es que existe el dueño de esta perla, de esta obra de arte, de esa boca de miel. Le dije y ahi nomás apesar que existia ni papel ni biromes, derechito al hotel. Supe que era casada con problemas de pareja, y que no soportaba gente de mal humor. Supe que enloquecia con los besos en la oreja, que en la cama y desnuda baila mucho mejor. Ella le caia bien a todos mis sentidos, salvo cuando el marido era el temo de hablar. Cuando su confesión lastimó mis oidos, me dije no la escuches, no te ahogues en su mar. Yo abrí de par en par, las puertas de mi alma y dejé que saliera mi secreto peor. Disimulando lo triste y conservando la calma le dije ' aunque no creas, estoy buscando amor '. Nos rendimos los dos, a fingir como tontos que yo era su marido y ella era mi mujer. Pero al cabo de un tiempo yo no queria ser su esposo, y ella quiso volver a ser la dama infiel. Ahora ella está feliz, volvio con el idiota; yo recorro las calles, buscando otra mujer. Aprendi que mentirse tiene patas muy cortas, que siempre la costumbre va a matar al placer. 

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